
Muchos animales han sido usados y torturados en nombre de la ciencia para llegar a interesantes teorías como la del condicionamiento clásico, gracias al perro de Pavlov y la del condicionamiento operante, gracias a las ratitas de Skinner, entre otros. (No tenés idea de que hablo? Clickeá aquí y aquí!)
Siguiendo la misma línea encontramos al primo hermano de aquellos: el condicionamiento por miedo. Algún cruel pero inspirado científico puso a las pobres ratitas en una jaula electrificada y fue asociando shocks eléctricos con luces o sonidos intensos segundos previos a este. Así logró que la rata se comportara de la misma forma ante el shock que ante las luces/sonidos previos sin necesidad de la descarga eléctrica. En conclusión, asoció un estimulo inocuo a un evento desagradable logrando la misma reacción ante cualquiera de los dos. La inocente rata no tenía más opción que paralizarse y pedir piedad, ya que sus posibilidades de atacar o huir se veían bastante escasas.
Lamentablemente nuestros cerebros tan desarrollados no reaccionan de forma muy distinta al de la rata ante el miedo.
Lo queramos o no, el miedo nos condiciona a pobres respuestas casi instintivas: atacar, paralizarnos o huir. Muchas veces intentamos dominarlo pero inconcientemente volvemos al mismo patrón de acción.
Lo malo de todo esto es que muchas veces, como la pobre ratita, nos paralizamos, huimos o atacamos ante situaciones inofensivas o hasta agradables, pero que tienen una mínima semejanza con el momento hostil previamente experimentado. Básico mecanismo de defensa ante posibles injurias pero obstaculizante para
emprender nuevas aventuras.Un ejemplo sencillito y de alpargatas: Nuevo chongo. La pasamos bien, nos divertimos. Apenas se empieza a despertar el interés... zas! Empieza a sonar la alarma! Las luces se prenden! y casi como esperando el shock... me paralizo, ataco y huyo! Por qué? Porque ese mismo interés en el pasado provocó que me electrocutara de lo lindo. Y mi instinto de conservación dice: Nunca más! Game over para mi nuevo chongo. :(
Si nos quemamos con leche... no es culpa de la pobre vaca!!!! :P
Es tarde y mañana curso, así que finalmente me pregunto...
Habrá alguna forma de luchar contra ese impulso primitivo? Lograremos sobreponernos al condicionamiento del miedo?